Cambian de siglas, pero no sueltan el sillón
La reorganización política en la provincia de Las Palmas obliga a distinguir entre conservar el acta y mantener el poder. El debate está en quienes cambian de partido o de proyecto sin abandonar alcaldías, consejerías o responsabilidades ejecutivas.
Por Manuel Afonso
Abandonar un partido puede ser legítimo. Las discrepancias existen y nadie debería permanecer donde ya no comparte el rumbo. Pero la libertad para marcharse no elimina la responsabilidad de explicar qué se deja y qué se conserva, especialmente cuando la ruptura alcanza a las siglas, pero no al puesto desde el que se gobierna.
No todos los casos son iguales: una salida individual no equivale a una ruptura colectiva, ni una crítica política constituye una condena judicial. Respetar esas diferencias permite examinar la cuestión de fondo sin recurrir a etiquetas indiscriminadas.
Teodoro Sosa: nuevo proyecto, mismos puestos de gobierno
En enero de 2025, el Bloque Nacionalista Rural decidió romper con Nueva Canarias e impulsar otra formación. El acuerdo contemplaba abandonar responsabilidades partidarias y mantener la convivencia institucional hasta las siguientes elecciones. La ruptura política y la continuidad en las administraciones se plantearon conjuntamente.
Teodoro Sosa se convirtió en uno de los principales impulsores de Primero Canarias mientras mantenía la Alcaldía de Gáldar, la Vicepresidencia segunda del Cabildo de Gran Canaria y la Consejería de Presidencia y Movilidad Sostenible. A ese recorrido se añade el acuerdo para encabezar por Las Palmas la candidatura conjunta con Coalición Canaria al Congreso.
Sosa no abandonó el BNR: fue su organización la que rompió con NC. Pero accedió al Cabildo dentro de la candidatura de Nueva Canarias. Esa vinculación electoral hace especialmente relevante preguntar por la continuidad de sus responsabilidades insulares mientras construye otro proyecto.
Óscar Hernández: el respaldo colectivo marca una diferencia
Óscar Hernández fue elegido presidente de Primero Canarias en octubre de 2025 y continúa como alcalde de Agüimes.
No abandonó Roque Aguayro para conservar la Alcaldía contra su agrupación. Fue la propia organización la que rompió con Nueva Canarias en febrero de 2025 y participó en la construcción del nuevo espacio. Hernández justificó la decisión por el bloqueo a la renovación que, a su juicio, existía en NC.
Ese respaldo colectivo impide equipararlo con una deserción individual. Pero tampoco lo excluye del análisis: encabeza una nueva formación supramunicipal manteniendo su principal responsabilidad institucional. La diferencia explica su trayectoria; no impide someterla al escrutinio político.
Minerva Alonso: salió de NC, no de la Consejería
La salida de Minerva Alonso de Nueva Canarias se conoció el 29 de julio de 2026. Mantuvo la Consejería de Desarrollo Económico, Industria, Comercio y Artesanía del Cabildo de Gran Canaria.
El 14 de octubre, Telde Actualidad publicó que ocuparía el cuarto puesto de la candidatura conjunta de Primero Canarias y Coalición Canaria al Congreso por Las Palmas. Sin embargo, el comunicado de ambas formaciones solo confirmó los primeros puestos y dejó los restantes nombres para un anuncio posterior.
Está acreditada su salida de NC y su continuidad en la Consejería; su incorporación a esa candidatura sigue siendo una información periodística pendiente de anuncio oficial. Tampoco corresponde dar por confirmada una afiliación no acreditada. Si se confirma su presencia en la lista, completará ese recorrido: abandonar una formación, participar electoralmente en otro proyecto y conservar, entretanto, responsabilidades ejecutivas.
José Eduardo Ramírez y Raúl García Brink: cambio de partido y continuidad ejecutiva
José Eduardo Ramírez anunció en julio de 2025 su salida de Nueva Canarias y su incorporación a Primero Canarias. Defendió la renovación y aseguró que mantendría los acuerdos de gobierno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Conserva Movilidad y Empleo y la presidencia del Distrito Centro, aunque no todas sus responsabilidades: en abril de 2026 perdió la presidencia de Guaguas Municipales, que pasó a Pedro Quevedo. El cambio de partido no supuso, por tanto, abandonar las funciones ejecutivas.
Raúl García Brink también pasó de NC a Primero Canarias manteniendo la Consejería de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento del Cabildo. Su incorporación partidaria quedó reflejada, además, en su designación como secretario de Organización de la asamblea capitalina de Primero Canarias.
En ambos casos, no se trata únicamente de conservar un asiento en el pleno, sino de seguir dirigiendo áreas de gobierno.
Santa Lucía: quienes cambiaron siguieron gobernando
Francisco García y otros cinco concejales de Santa Lucía de Tirajana abandonaron Nueva Canarias y pasaron a Primero Canarias. El alcalde mantuvo la Alcaldía y sus compañeros conservaron responsabilidades delegadas.
En febrero de 2026, la reorganización municipal mantuvo a los seis en el ejecutivo, después de que García retirara las competencias a los tres concejales que permanecían en NC. El alcalde y sus socios del PSOE y Unidos por Gran Canaria defendieron la estabilidad municipal y la continuidad del programa.
Quienes cambiaron de organización siguieron gobernando; quienes permanecieron en Nueva Canarias quedaron sin delegaciones.
La estabilidad puede justificar un acuerdo, pero no debería cerrar el debate sobre la coherencia política de ese reparto.
El mismo criterio cuando el destino es el PP
En Teguise, Ginés González abandonó Vox en 2024, continuó en el gobierno municipal y confirmó su afiliación al Partido Popular en julio de 2026. Explicó su ruptura por discrepancias con la dirección nacional, especialmente sobre la distribución de menores migrantes llegados a Canarias.
Su trayectoria reúne los dos elementos examinados: cambio de partido y continuidad en el ejecutivo.
La exigencia debe ser idéntica con independencia del destino. No puede considerarse una conducta escandalosa cuando perjudica al propio partido y una renovación ejemplar cuando lo beneficia.
Conservar el acta no es conservar el despacho
Alejandra Rodríguez, en Ingenio, anunció su paso a no adscrita y mantuvo el acta tras ser cesada de sus áreas. El portal municipal la sitúa en la oposición, sin dedicación retribuida. No renunció voluntariamente a sus responsabilidades —había sido cesada—, pero tampoco conserva poder ejecutivo después de la ruptura.
Lucía Melián, en Valsequillo, pasó de ASBA a concejala no adscrita en noviembre de 2024. Conservó el acta y apoyó la moción de censura de noviembre de 2025, pero no asumió delegaciones en el nuevo gobierno. Su situación no acredita la conservación de una concejalía ejecutiva para incorporarse a otras siglas.
Estas diferencias no resuelven todas las controversias sobre el transfuguismo, pero impiden confundir la conservación de la representación con el cambio de proyecto manteniendo responsabilidades de gobierno.
La renovación no puede quedarse en el logotipo
No se trata de exigir una dimisión ante cualquier discrepancia, sino de reclamar explicaciones completas. Quien abandona una organización, se incorpora a otro proyecto y conserva el cargo debe justificar tanto su marcha como su continuidad en el poder.
También deben hacerlo los partidos que reciben a esos dirigentes y los socios que los mantienen en los gobiernos: qué acuerdos siguen vigentes y por qué el cambio político no altera la confianza que sostenía el ejecutivo.
No cabe presumir ilegalidades, atribuir motivaciones económicas sin pruebas ni tratar las instituciones como propiedades partidarias. Tampoco aceptar que invocar la estabilidad dispense de rendir cuentas.
Cambiar de proyecto forma parte de la libertad política. Explicar el poder que se conserva forma parte de la responsabilidad democrática. Porque estrenar partido no equivale, por sí solo, a renovar la política.
