Donde unos mienten, otros ponen orden

Artículo de opinión sobre el FDCAN y la gestión municipal de Valsequillo
La financiación del FDCAN ha provocado un nuevo enfrentamiento entre el Gobierno de Valsequillo y el portavoz de ASBA.

El humo de la oposición frente a la gestión del Gobierno de Valsequillo

Artículo de opinión de Juan Antonio Ojeda Muñoz

Las recientes declaraciones del portavoz de ASBA, Francisco Atta, sobre la posible pérdida de 543.000 euros del Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN) han vuelto a situar la gestión económica municipal en el centro del debate político de Valsequillo.

El alcalde, Juan Carlos Hernández Atta, y el actual grupo de gobierno han rechazado esta afirmación y sostienen que la situación no se corresponde con el escenario planteado por el portavoz de la oposición. La controversia gira, además, en torno a un dato relevante: los 543.000 euros se financian a partes iguales entre el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Valsequillo.

La aportación insular asciende a 271.500 euros, mientras que los otros 271.500 proceden de fondos municipales. Por tanto, incluso en el supuesto de que peligrara la financiación externa, no podría hablarse de la pérdida íntegra de los 543.000 euros.

Una oposición instalada en el alarmismo

Francisco Atta vuelve a recurrir a una estrategia basada en presentar como consumadas situaciones que todavía se encuentran en tramitación. Afirmar que el dinero se ha perdido cuando el Ayuntamiento continúa negociando con el Cabildo genera una alarma innecesaria y confunde a la ciudadanía.

Fiscalizar al Gobierno es una responsabilidad legítima y necesaria de la oposición. Otra cosa muy distinta es convertir cualquier dificultad administrativa en una catástrofe política, omitiendo datos esenciales y adelantando desenlaces que aún no se han producido.

La impresión es que ASBA se ha instalado en la estrategia del «cuanto peor, mejor»: si Valsequillo pierde financiación, lo utiliza contra el Gobierno; y si finalmente logra conservarla, tratará de atribuirse el mérito o minimizar el trabajo realizado para salvarla.

Una situación heredada

No puede ignorarse que el riesgo sobre esta financiación no nació después de la moción de censura de noviembre de 2025. Las dificultades proceden de actuaciones que no fueron ejecutadas o justificadas dentro de los plazos previstos durante la anterior etapa de gobierno de ASBA y Coalición Canaria.

El Ejecutivo actual ha tenido que asumir expedientes atrasados, inversiones pendientes y subvenciones amenazadas por incumplimientos anteriores. En el caso del FDCAN, ha abierto vías de negociación con el Cabildo para intentar mantener la aportación insular y evitar que Valsequillo pierda recursos.

Que exista un riesgo es preocupante y debe explicarse con transparencia. Pero riesgo no significa pérdida consumada. Confundir deliberadamente ambos conceptos no ayuda a esclarecer la situación ni contribuye a defender los intereses del municipio.

Nueve meses para poner orden

En apenas nueve meses, el nuevo grupo de gobierno ha iniciado una reorganización del funcionamiento municipal, tratando de recuperar el control administrativo y económico de una institución marcada por numerosos retrasos.

El trabajo debe centrarse ahora en tramitar correctamente los expedientes, cumplir los procedimientos legales y rescatar todas las inversiones que todavía puedan salvarse. Esa es la responsabilidad de quienes gobiernan, pero también debería ser el objetivo de una oposición comprometida con Valsequillo.

Francisco Atta todavía parece no haber asumido que ya no gobierna. Su nueva función no consiste en sembrar dudas ni presentar como fracasos hechos que todavía no se han producido, sino en fiscalizar con rigor, formular alternativas y apoyar las decisiones que beneficien al municipio.

Valsequillo necesita explicaciones, documentos y soluciones. Después de años de desorden, mientras unos continúan fabricando ruido, otros tienen la obligación de poner orden.

Juan Antonio Ojeda Muñoz

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