El Helechal: de la montaña sagrada al deterioro de uno de los grandes balcones de Valsequillo
La Montaña del Helechal domina Valsequillo desde uno de los puntos más reconocibles del municipio. Mucho antes de que existieran la carretera, el restaurante panorámico o las actuales instalaciones de telecomunicaciones, aquel enclave ya formaba parte de la memoria colectiva local.
Su historia reúne paisaje volcánico, antiguas tradiciones religiosas, referencias a espacios de culto y una sucesión de cruces que fueron marcando la cima durante generaciones. Décadas después, el Cabildo convirtió aquel lugar simbólico en un mirador turístico. Hoy, mientras la cruz sigue presidiendo la montaña, el antiguo restaurante muestra una imagen muy distinta.
Una montaña con historia antes del mirador
El Helechal no nació como enclave turístico.
La montaña, también conocida históricamente como Montaña de los Jaguarzos, aparece vinculada desde antiguo a la religiosidad popular de Valsequillo. Algunas referencias locales han relacionado además la cima con posibles espacios de culto prehispánico o almogarenes, aunque esa interpretación requiere cautela al no estar acreditada con el mismo nivel documental que la historia posterior de las cruces.
Lo que sí está documentado es la importancia religiosa que adquirió el lugar durante los siglos XIX y XX.
El Inventario de Patrimonio Etnográfico de Gran Canaria recoge memoria de una primera cruz entre 1860 y 1870, adornada durante las fiestas de mayo con flores silvestres y “mayos”. La misma ficha recuerda las subidas de los vecinos por el Camino Real, los actos religiosos y las comidas populares celebradas en torno a la montaña.
Otra investigación histórica sitúa posteriormente una Cruz del Siglo vinculada a las misiones de 1900 y al cambio de siglo, en un momento en el que la colocación de cruces en puntos elevados adquirió especial simbolismo religioso.
La cruz de 1931 y una tradición popular
En 1931, el párroco Francisco Cabrera Cabrera impulsó mediante suscripción popular una nueva cruz para la Montaña de los Jaguarzos.
Fue colocada el 3 de mayo de 1931, en una jornada acompañada de actos religiosos, música y celebraciones populares. Durante años, aquella cruz mantuvo un fuerte arraigo entre los vecinos de Valsequillo y se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de la montaña.
Las romerías y subidas a la cima formaron parte durante décadas de una tradición que fue perdiéndose paulatinamente con el paso del tiempo.
El Cabildo transforma El Helechal
La gran transformación de la montaña llegó en los años setenta.
El Cabildo de Gran Canaria apostó entonces por desarrollar distintos miradores naturales como espacios de promoción turística. En ese contexto se impulsó la carretera de acceso a El Helechal y posteriormente la construcción del Restaurante-Mirador.
La carretera salió a concurso en 1970 y estaba terminada en 1972. El proyecto del mirador contemplaba un edificio circular de dos plantas y unos 595 metros cuadrados construidos.
Las obras afectaron directamente a la cruz existente.
La cruz de 1931 fue retirada durante los trabajos y sustituida en 1974 por una nueva, realizada en piedra de cantería. Según las fuentes históricas, la anterior habría sido enterrada en las proximidades tras su retirada.
La actual cruz pasó desde entonces a formar parte inseparable de la imagen del mirador.
El restaurante que convirtió la cima en punto de encuentro
El Restaurante-Mirador fue adjudicado el 29 de noviembre de 1974 y comenzó a funcionar en enero de 1975, coincidiendo con las fiestas del Almendro en Flor.
Durante años, El Helechal se convirtió en algo más que un lugar desde el que contemplar el paisaje.
El restaurante, las vistas y su posición privilegiada hicieron del enclave un punto de encuentro para vecinos y visitantes. El Cabildo continuó realizando inversiones posteriores en ampliación, mejora y equipamiento del complejo.
Desde allí se domina buena parte del casco de Valsequillo, sus barrios y las medianías, una panorámica que continúa siendo hoy el principal valor del lugar.
Las telecomunicaciones se incorporan a la montaña
Décadas después apareció un nuevo uso.
A comienzos de los años noventa se tramitó la instalación de infraestructuras de Retevisión en el entorno del Mirador del Helechal.
Desde entonces, el enclave turístico comenzó a compartir espacio con repetidores e instalaciones de telecomunicaciones.
No existe documentación conocida que permita atribuir a Retevisión el deterioro posterior del restaurante. Lo que sí resulta evidente es que ambos usos tuvieron una evolución muy diferente: mientras las telecomunicaciones mantuvieron su presencia, la actividad hostelera terminó desapareciendo.
Un patrimonio que necesita atención
La Cruz del Helechal continúa teniendo un importante valor patrimonial.
La ficha del Inventario Etnográfico la clasifica con grado de protección integral, señala su alta fragilidad y su alto valor científico-patrimonial, y advierte expresamente de la necesidad de un mantenimiento periódico.
Además, propone la instalación de un panel informativo que permita explicar al visitante la importancia histórica, social y cultural del enclave.
Mientras tanto, el antiguo Mirador-Restaurante presenta desde hace años una imagen de deterioro que contrasta con el valor del lugar que ocupa.
Una montaña que conserva intacto su principal atractivo
Más de medio siglo después de aquella apuesta turística, El Helechal conserva exactamente aquello que justificó la construcción del mirador: su extraordinaria posición sobre Valsequillo.
La montaña mantiene su paisaje.
La cruz sigue presidiendo la cima.
Las telecomunicaciones continúan ocupando parte del enclave.
Pero el edificio que durante décadas permitió disfrutar de uno de los grandes balcones del municipio continúa esperando una solución.
Recuperar El Helechal no significaría únicamente rehabilitar un antiguo restaurante. Su historia reúne patrimonio etnográfico, paisaje, tradiciones religiosas y memoria turística.
La cruz continúa mirando Valsequillo desde lo alto.
A sus pies, el mirador espera todavía una segunda oportunidad.
