¿Por qué Francisco Atta debería dar un paso al lado?
Una retirada discreta podría ser menos dolorosa para ASBA y para el propio exalcalde de Valsequillo
El escenario político en Gran Canaria empieza a moverse con la vista puesta en 2027. Y, dentro de ese tablero, la figura de Francisco Atta aparece cada vez más desgastada, no solo por la pérdida de confianza ciudadana en Valsequillo, sino también por las dudas que parecen crecer en su propio entorno político.
Primero Canarias atraviesa un momento complejo en la isla. Salvo excepciones muy concretas, las expectativas electorales no parecen especialmente favorables. Nueva Canarias se debilita, pero Primero Canarias no termina de consolidar un espacio propio suficientemente fuerte del que nutrirse. La imagen ofrecida recientemente en la denominada “karpa” de Vecindario tampoco parece haber disipado las dudas. Más allá de las cifras optimistas que puedan difundirse, la sensación política es la de un bloque dividido, con grietas internas y dificultades para generar ilusión.
En Telde, territorio tradicionalmente vinculado a CIUCA, la aparición de nuevas opciones políticas añade más incertidumbre. Tras una etapa de gobierno discutida con Juan Antonio Peña al frente, el voto indeciso podría abrir en 2027 un escenario de pactos complicados, con un Ayuntamiento todavía más difícil de gobernar.
Pero donde la situación adquiere una dimensión especialmente significativa es en Valsequillo.
El actual pacto de gobierno municipal parece ir consolidando su espacio bajo el discurso de la “gestión para el cambio”, mientras que el grupo de Francisco Atta y el entorno político de Fabiola Calderín, todavía sin grupo propio, podrían verse abocados a ocupar un papel secundario en la oposición tras las próximas elecciones.
La cuestión de fondo es clara: Francisco Atta llega a este momento con una credibilidad muy deteriorada. Su gestión económica, sus explicaciones sobre las cuentas municipales y la percepción de falta de transparencia han erosionado notablemente su imagen pública. La sensación que se extiende entre muchos vecinos es que el exalcalde sigue intentando sostener un relato que ya no convence.
A ello se suma otro elemento importante: dentro del propio espacio de ASBA crece la demanda de regeneración. Hay sectores que entienden que el ciclo de Francisco Atta está agotado y que el partido necesita una renovación real si quiere recuperar confianza en Valsequillo.
En ese contexto aparece el nombre de Natalia Ramírez. Para muchos, representa una posible alternativa interna con más aceptación social que el actual exalcalde. Sin embargo, su aparente indecisión a la hora de asumir el liderazgo genera incertidumbre. La pregunta que muchos se hacen es si Natalia Ramírez está dispuesta a dar el paso o si seguirá condicionada por la sombra política de Francisco Atta.
La reciente imagen de ambos en el acto de Vecindario alimentó aún más esas interpretaciones. Según quienes observaron la escena, mientras Francisco Atta parecía buscar la cercanía de Natalia Ramírez al subir al escenario, ella mantuvo una distancia evidente. Una vez en la tarima, la separación entre ambos tampoco pasó desapercibida. Para algunos, fue una muestra simbólica del distanciamiento interno que existe en ASBA, aunque públicamente se intente proyectar unidad.
El segundo dato relevante tiene que ver con los apoyos personales de cara a una posible candidatura a la Alcaldía. En ese terreno, Natalia Ramírez parece contar con mayor simpatía y aceptación que Francisco Atta. Sin embargo, el problema sigue siendo el mismo: para liderar una alternativa no basta con tener apoyos, también hace falta decisión política.
De ahí que empiece a cobrar fuerza una pregunta: ¿están Teodoro Sosa y, especialmente, Óscar Hernández buscando un candidato más sólido para Valsequillo?
La razón sería evidente. Ni Francisco Atta ni, por extensión, ASBA en su configuración actual parecen gozar hoy de la confianza suficiente para afrontar con garantías las elecciones municipales de 2027. Y el tiempo se agota.
A un año de la cita electoral, Francisco Atta debería valorar seriamente si su continuidad ayuda o perjudica a su propio espacio político. A veces, en política, saber retirarse a tiempo es la última oportunidad para evitar una derrota mayor.
En Valsequillo, cada vez son más quienes creen que ese momento ya ha llegado.
Antonio Sosa
Vecino de San Roque
