¿Quién debe rectificar ahora: el medio o Primero Canarias?
La reciente publicación sobre la supuesta participación de Por Valsequillo, Valsequillo Plural y ASAVA en la ronda de contactos impulsada por Primero Canarias ha abierto más interrogantes de los que aparentemente pretendía cerrar.
La noticia, difundida por ValsequilloHoy, daba prácticamente por confirmada la asistencia de estas organizaciones políticas a una reunión prevista en el AC Iberia Hotel de Las Palmas de Gran Canaria dentro de la denominada “Mesa de Unidad Canaria” promovida por Municipalistas Primero Canarias.
Sin embargo, distintas informaciones conocidas posteriormente cuestionan al menos parte de ese relato.
La información sobre PV y VP no estaría confirmada
Según conversaciones mantenidas directamente con personas implicadas en el entorno de Por Valsequillo y Valsequillo Plural, no existía en ese momento una confirmación oficial de asistencia, ni un horario cerrado, ni tampoco una decisión adoptada formalmente por los órganos internos de dichas organizaciones.
Es más, las versiones trasladadas apuntan a que incluso se habría solicitado expresamente la retirada o corrección de la información publicada, al considerar que presentaba como cerrada una decisión que todavía estaba pendiente de debate interno.
Esto cambia de forma importante el enfoque de la noticia.
Porque una cosa es que existan contactos políticos, llamadas o invitaciones —algo completamente normal y legítimo en cualquier proceso político— y otra muy distinta es trasladar públicamente una asistencia como confirmada cuando, aparentemente, todavía no había sido aprobada internamente.
El caso de ASAVA sigue sin aclararse
En el caso de ASAVA, la situación es diferente.
Hasta el momento no ha trascendido ninguna información que permita confirmar o desmentir si existía realmente una aceptación formal de participación o si la situación era similar a la de Por Valsequillo y Valsequillo Plural.
Por tanto, cualquier conclusión sobre ASAVA sería precipitada y poco rigurosa.
La gran pregunta: ¿quién debe rectificar?
Llegados a este punto surge una cuestión inevitable: si la información publicada no reflejaba fielmente la situación real de al menos algunas de las organizaciones mencionadas, ¿quién debe asumir la rectificación?
¿Debe hacerlo el medio de comunicación que difundió la noticia?
¿O corresponde a Primero Canarias aclarar si trasladó como confirmadas unas asistencias que todavía no estaban oficialmente cerradas?
Porque en política las formas importan. Y mucho.
Adelantar escenarios políticos antes de que los propios partidos o plataformas hayan tomado una decisión interna puede interpretarse como una forma de construir un relato político anticipado, generando una imagen de adhesión o unidad que quizá todavía no existía realmente.
Entre la información y la estrategia política
Todo esto deja una reflexión de fondo que va más allá de este caso concreto.
En los últimos años se ha vuelto cada vez más frecuente que determinadas operaciones políticas se jueguen también en el terreno mediático: filtraciones interesadas, anuncios prematuros, “globos sonda” o intentos de generar sensación de apoyo antes incluso de que los acuerdos estén consolidados.
Por eso, en situaciones como esta, la prudencia informativa debería ser una obligación.
Especialmente cuando se habla de organizaciones políticas locales que deben responder ante sus militantes, asambleas y órganos internos antes de adoptar decisiones que pueden marcar su futuro político.
Porque quizá el verdadero problema no sea que existan conversaciones políticas.
El problema empieza cuando algunos intentan vender como realidad lo que todavía era solamente una posibilidad.
