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¿Quién decide en ASBA?

Francisco Atta y Primero Canarias ante el debate sobre la autonomía de ASBA
Primero Canarias presenta a Francisco Atta como candidato para 2027

Primero Canarias presenta a Francisco Atta como candidato mientras él afirma que la decisión todavía no se ha tomado

La posible candidatura de Francisco Atta para las elecciones municipales de 2027 ha dejado de ser únicamente una cuestión personal. Lo que está en juego es la autonomía política de ASBA y la capacidad real de sus militantes y simpatizantes para decidir el futuro de una organización nacida en Valsequillo.

El 29 de julio de 2026, Primero Canarias incluyó a Francisco Atta entre sus “candidatos destacados” para las próximas elecciones municipales.

Sin embargo, el 7 de agosto, apenas nueve días después, el propio Atta evitó confirmar quién encabezará la candidatura de ASBA–Primero Canarias y aseguró que la decisión se adoptará “en los próximos meses”.

La contradicción resulta evidente.

Si la decisión todavía no se ha tomado, Primero Canarias ha anunciado como candidato a alguien que ASBA aún no ha elegido.

Y si la candidatura ya está acordada, corresponde explicar qué órgano la aprobó, cuándo se reunió y por qué el propio Atta sigue hablando de una decisión futura.

La autonomía histórica de ASBA

ASBA siempre ha defendido su carácter autónomo y municipalista.

Incluso durante su vinculación con Nueva Canarias mantuvo su identidad, sus órganos y su capacidad para elegir candidaturas.

En 2023, Francisco Atta fue proclamado candidato después de recibir el apoyo unánime de la Asamblea de ASBA, reunida ante numerosos militantes y simpatizantes. La decisión se tomó en Valsequillo y fue posteriormente comunicada.

También fue una Asamblea General de ASBA la que aprobó, en febrero de 2025, su desvinculación de Nueva Canarias.

Aquella ruptura se presentó como una defensa de la autonomía local y de la capacidad de las organizaciones municipales para decidir su propio rumbo.

Por eso resulta razonable preguntar qué ha cambiado ahora.

No consta públicamente una reunión de la Ejecutiva de ASBA para proponer a Atta. Tampoco se ha anunciado una Asamblea General, una votación de las bases o la posibilidad de que existan otros aspirantes.

A pesar de ello, Primero Canarias ya lo presenta como candidato.

“Total libertad”, pero con el candidato anunciado

El secretario de Organización de Primero Canarias, Samuel Henríquez, ha declarado que las asambleas locales tienen “total libertad” y que son ellas las que “tienen que dar el paso”.

Pero esas palabras chocan con lo ocurrido en Valsequillo.

Si ASBA tiene total libertad para elegir, ¿por qué Primero Canarias anuncia a Francisco Atta antes de que conste públicamente una decisión de la organización local?

Una asamblea celebrada después de que la dirección insular haya presentado públicamente al candidato corre el riesgo de convertirse en una simple ratificación.

La autonomía no consiste únicamente en conservar unas siglas, una sede y una estructura local. Se demuestra cuando una organización puede adoptar libremente sus decisiones más importantes.

Y ninguna decisión es más importante para ASBA que elegir quién encabezará su candidatura a la Alcaldía.

La frase de Natalia Ramírez que ahora incomoda a ASBA

Durante la asamblea que aprobó la salida de Nueva Canarias, Natalia Ramírez hizo una reflexión que hoy adquiere una enorme relevancia:

“La gente cree cada vez menos en política y en gran medida es por el desgaste de muchos líderes que se mantienen durante décadas”.

No fue una frase pronunciada por una dirigente de la oposición. Procedía de una militante destacada de ASBA, exconcejala y persona vinculada al proceso político que desembocó en Primero Canarias.

Aquellas palabras se utilizaron para justificar el nacimiento de una etapa supuestamente renovadora.

Pero Francisco Atta gobernó Valsequillo durante catorce años y ahora vuelve a aparecer como posible candidato para intentar recuperar la Alcaldía.

La contradicción es difícil de ocultar.

Si el problema de la política es el desgaste de dirigentes que permanecen durante décadas, ¿cómo puede presentarse como renovación una nueva candidatura encabezada por la misma persona?

La frase de Natalia Ramírez se convierte así en una pregunta dirigida hacia el interior de ASBA: ¿la renovación que se prometió era real o era solamente un argumento para abandonar Nueva Canarias y trasladarse a otro proyecto político?

No se puede atribuir a Natalia Ramírez una oposición actual a la candidatura de Atta porque no la ha expresado públicamente, si sus ausencias. Pero sus palabras están ahí y forman parte del discurso con el que ASBA justificó el cambio de rumbo.

Ahora corresponde explicar si aquel diagnóstico sigue siendo válido o si dejó de serlo cuando comenzó a afectar al liderazgo de Francisco Atta.

Del cierre de ciclo a la candidatura de 2027

En agosto de 2025, Atta anunció que cerraría su ciclo político municipal en 2027 después de cuatro mandatos consecutivos.

En junio de 2026 volvió a defender la existencia de los ciclos políticos, habló de una “transición ordenada” y aseguró que ASBA trabajaba en un proceso de renovación interna.

Pero unas semanas después, Primero Canarias lo incluyó entre sus candidatos.

Y el 7 de agosto, el propio Atta volvió a dejar abierta la incógnita, asegurando que la decisión se tomará en los próximos meses.

Además, afirmó:

“Seguiré estando donde el partido considere más útil mi aportación”.

La frase tampoco resuelve las dudas.

¿A qué partido se refiere Atta? ¿A ASBA o a Primero Canarias?

¿Por qué no habla expresamente de lo que decida la Asamblea General de ASBA?

¿Será la organización local la que elija libremente o será Primero Canarias quien determine dónde debe situarse su secretario de Acción Política?

La ambigüedad es especialmente relevante porque Atta ocupa una doble posición: preside ASBA y, al mismo tiempo, forma parte de la dirección de Primero Canarias.

Es dirigente de la organización que debe elegir al candidato y también de la formación que ya lo ha presentado como candidato.

¿Qué dicen la Ejecutiva y las bases?

No puede afirmarse que exista un conflicto interno porque no hay pronunciamientos públicos que lo demuestren.

Pero tampoco puede interpretarse el silencio como un respaldo unánime.

Hasta ahora, la Ejecutiva de ASBA no ha explicado públicamente si ha debatido la candidatura de Francisco Atta. Los militantes y simpatizantes tampoco han sido convocados, al menos de manera conocida, para pronunciarse.

ASBA debe aclarar:

  • Quién propuso a Francisco Atta como candidato.
  • Si la Ejecutiva local ha adoptado algún acuerdo.
  • Cuándo se reunirá la Asamblea General.
  • Si podrán presentarse otras personas.
  • Si la votación será una elección real o una ratificación.
  • Qué ocurrió con el relevo generacional anunciado.
  • Qué autonomía conserva ASBA dentro de Primero Canarias.

Plantear estas preguntas no supone atacar a ASBA. Significa exigir coherencia a una organización que siempre ha reivindicado la participación de sus bases y su independencia frente a las estructuras insulares.

¿Renovación o continuidad?

Incorporar personas nuevas a una candidatura no significa necesariamente renovar una organización.

La renovación verdadera exige permitir que aparezcan nuevos liderazgos con capacidad para tomar decisiones y desarrollar un proyecto propio.

Si los nuevos perfiles continúan situados detrás del mismo dirigente, no existe un relevo real. Existe continuidad acompañada de caras nuevas.

ASBA corre el riesgo de aplazar nuevamente una sucesión que tarde o temprano tendrá que afrontar.

Si Atta vuelve a ser candidato y tanto si gana como si no, la renovación quedará otra vez condicionada por su liderazgo.

Si vuelve a presentarse y pierde, ASBA tendrá que iniciar el relevo después de una nueva derrota, probablemente con menos fuerza y mayores tensiones.

De organización autónoma a marca local

ASBA posee una historia política propia que se remonta a finales de los años setenta. No nació con Francisco Atta ni pertenece exclusivamente a sus actuales dirigentes.

Su principal fortaleza ha sido siempre su vinculación directa con Valsequillo y su capacidad para decidir desde el municipio.

Si permite que Primero Canarias anuncie sus candidaturas antes de que se pronuncien sus órganos, podría conservar una autonomía formal, pero perder su independencia política real.

ASBA mantendría sus siglas y su historia, pero correría el riesgo de convertirse en la marca local de Primero Canarias en Valsequillo.

Una organización autónoma decide primero y negocia después con sus aliados.

Una marca local recibe una estrategia decidida desde arriba y se limita a ejecutarla.

La pregunta que ASBA debe responder

El problema no es que Francisco Atta quiera presentarse nuevamente. Tiene derecho a defender su candidatura y a solicitar el respaldo de su organización.

El problema es que Primero Canarias parece haberlo proclamado antes de que ASBA haya explicado cómo piensa elegir.

Si ASBA convoca un proceso transparente, permite la participación de sus bases y elige libremente a Atta, su candidatura contará con legitimidad interna.

Pero si Primero Canarias lo anuncia primero y la Asamblea de ASBA se limita después a ratificarlo, la autonomía municipalista habrá quedado reducida a una declaración sin contenido.

ASBA abandonó Nueva Canarias defendiendo su derecho a decidir por sí misma. Ahora debe demostrar que no ha cambiado una dependencia por otra.

Y Francisco Atta debe aclarar si el futuro de la organización será decidido por sus militantes o por la dirección del partido del que él mismo forma parte.

La pregunta final es inevitable:

¿Quién decide realmente en ASBA: su Asamblea General, Francisco Atta o Primero Canarias?

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