Tenteniguada: una oportunidad política mal calculada por ASBA
Las publicaciones de Canarias Informativa sobre las obras de emergencia en la calle El Toril, en El Rincón de Tenteniguada, dejan una conclusión política bastante clara: la oposición eligió mal el momento y el enfoque.
El deterioro del muro no parece una cuestión menor ni inventada. Según se ha explicado, el problema se agravó tras la reciente DANA/borrasca, provocando abombamientos y daños visibles que obligaron a actuar con rapidez. Incluso se ha hablado de procedimientos para que vecinos afectados puedan declarar daños de cara a posibles ayudas o subvenciones.
Es decir, hablamos de una situación que el propio Ayuntamiento considera de riesgo real para las personas.
Y precisamente por eso sorprendió que ASBA-Primero Canarias decidiera centrar su ofensiva política en solicitar la paralización cautelar de las obras.
Porque una cosa es:
- pedir más información,
- reclamar mejoras de acceso,
- exigir comunicación vecinal,
- o fiscalizar expedientes.
Y otra muy distinta es pedir detener una actuación vinculada a un posible riesgo de derrumbe.
Ahí es donde políticamente la oposición se colocó en una posición muy complicada.
La respuesta del grupo de gobierno, también publicada por Canarias Informativa, fue inmediata y contundente: informes técnicos, seguridad pública y riesgo inminente de colapso.
Y sinceramente, era una respuesta previsible.
Cuando existe un escenario de emergencia o riesgo estructural, el vecino entiende antes una molestia temporal que una paralización por motivos políticos. Más aún cuando el propio Ayuntamiento sostiene que la medida adoptada busca evitar daños personales en caso de desprendimiento.
La sensación que queda es que ASBA confundió una preocupación vecinal legítima con una oportunidad política para desgastar al gobierno, y terminó entrando en un terreno muy delicado: el de parecer más preocupado por el enfrentamiento político que por la seguridad.
Eso no significa que la oposición no deba fiscalizar. Debe hacerlo.
Pero elegir pedir la paralización cautelar en medio de una actuación motivada por riesgo estructural probablemente fue un error estratégico importante.
Porque al final el debate dejó de ser:
“¿se informó bien a los vecinos?”
Y pasó automáticamente a ser:
“¿quién asume la responsabilidad si ocurre un derrumbe?”
Y en ese terreno, el gobierno tenía todas las de ganar.
