Valsequillo avanza en la reconstrucción del saneamiento de tres barrancos tras los daños de Therese
Ibán Medina y Juan Carlos Hernández sitúan en torno a cuatro millones de euros las actuaciones en San Roque, San Miguel y Los Mocanes
Valsequillo avanza en la recuperación de la red de alcantarillado dañada por las fuertes lluvias, con actuaciones centradas en los barrancos de San Miguel, San Roque y Los Mocanes, donde las escorrentías provocaron importantes roturas en los colectores de saneamiento.

Según las declaraciones del concejal Ibán Medina y del alcalde de Valsequillo, Juan Carlos Hernández, las actuaciones para recuperar la red afectada en estos tres barrancos suponen una inversión que ronda los cuatro millones de euros.
En el Barranco de San Roque se están desarrollando actualmente trabajos de renovación, mientras que en el Barranco de San Miguel ya han comenzado las actuaciones destinadas a encauzar los vertidos existentes y avanzar en la implantación de una nueva red de tuberías.

La finalidad no es únicamente reponer los colectores destruidos. Según explicaron los responsables municipales, las intervenciones buscan también reducir la vulnerabilidad de estas infraestructuras ante futuros episodios de lluvias intensas y solucionar puntos donde los daños en la red venían provocando vertidos.
La documentación conocida anteriormente situaba en 2.020.550 euros la actuación prevista en el Barranco de San Miguel y en 1.171.157 euros la correspondiente al Barranco de San Roque. A estas cantidades debe añadirse la intervención en el Barranco de Los Mocanes, también afectado.
Recuperar el saneamiento y los barrancos
Los daños obligaron a intervenir ante las roturas de las conducciones y la existencia de vertidos de aguas residuales hacia los cauces.
Ibán Medina y Juan Carlos Hernández destacaron además que Valsequillo ha sido el primer municipio de Gran Canaria en iniciar estos trabajos, con el objetivo de restituir completamente el saneamiento afectado.
Una vez finalizadas las actuaciones, la intención es eliminar los puntos problemáticos que venían ocasionando vertidos y permitir que estos espacios recuperen progresivamente su normalidad.
El objetivo final, según lo expuesto por ambos responsables municipales, es que los barrancos puedan volver a ser accesibles y disfrutados por los vecinos, al tiempo que se protege su valor ambiental y paisajístico.
Una actuación de gran envergadura que comienza a ser visible sobre el terreno y que deberá culminar con la recuperación de una infraestructura esencial dañada gravemente por las lluvias.
