🔥 El Perro Maldito convierte su 40 aniversario en una gran sacudida contra la hipocresía social
Valsequillo vivió una de las ediciones más ambiciosas y simbólicas de la Suelta del Perro Maldito. Los 39 perros de su historia regresaron a escena, más de 250 personas participaron en la representación y el espectáculo utilizó sus cuatro décadas de vida para mirar de frente algunos de los conflictos y contradicciones de la sociedad actual.
La madrugada de San Miguel volvió a colocar a Valsequillo frente a uno de sus grandes símbolos. La Suelta del Perro Maldito celebró su 40ª edición con El Poder del Caos, una representación que quiso ir mucho más allá del fuego, la pirotecnia y el espectáculo para recuperar la crítica social que ha acompañado históricamente al personaje.
Miles de personas asistieron a una edición en la que 39 personas que han interpretado al Perro Maldito a lo largo de estas cuatro décadas regresaron para formar parte del séquito del Perro de 2026, convirtiendo el aniversario en un encuentro entre pasado y presente. La organización cifra además en más de 250 las personas participantes directamente en la representación.
Cuarenta años mirando hacia otro lado
El comienzo marcó inmediatamente el tono de la noche. Una gran fiesta de cumpleaños dio paso a un mensaje mucho más incómodo: cuarenta años de miedo, hambre, odio y silencios.
Desde ese momento, la obra situó al público dentro de la historia y no simplemente frente a ella. La denominada “Santísima Trinidad del Mal” —el placer, el poder y el control— sirvió como hilo conductor para abordar la inmigración, la explotación laboral, los abusos, la explotación sexual o el tráfico de bebés y órganos.
Uno de los pasajes más directos recordó que fuera del escenario hay personas que no tienen qué comer ni dónde dormir y llegó incluso a citar el caso de Mari Carmen, una mujer de 87 años que reclama una vivienda digna, para cuestionar la facilidad con la que una tragedia puede convertirse durante unas horas en aplausos o mensajes en las redes sociales y desaparecer al día siguiente.
Inmigración, explotación, dinero y desigualdad
La crítica también alcanzó la forma en que se observa la inmigración. Sobre el escenario se planteó una reflexión especialmente dura: cuando unos pueblos ocuparon y explotaron otros territorios se habló de conquista, mientras quienes ahora llegan buscando una vida mejor son llamados invasores.
La escena termina resumiendo esa contradicción con una frase especialmente significativa: “Tenemos la miseria que ayudamos a crear”.
También aparecieron la esclavitud moderna, la explotación de las mujeres y el peso del dinero. En otro pasaje, la representación enfrenta al espectador con una sociedad en la que el poder económico termina condicionándolo prácticamente todo.
No fue, por tanto, únicamente una sucesión de imágenes impactantes. El Perro de 2026 convirtió al propio público en parte del argumento.
“El verdadero mal está dentro de ustedes”
La llegada del Perro Maldito llevó esa idea hasta el extremo.
Interpretado este año junto a su séquito por Rayco Santana y Cristo Santana, el personaje devolvió continuamente la responsabilidad hacia quienes observaban la escena: odio, envidia, avaricia, silencios y la comodidad de contemplar los problemas como si pertenecieran siempre a otros.
El mensaje final quedó claro: el mal no está exclusivamente en el personaje que aparece una noche al año, sino en la hipocresía cotidiana de saber que determinadas situaciones existen, permitirlas y alimentarlas.
En otro de los momentos más duros, el Perro reprochó al público haber acudido para contemplar el mal como una fiesta, una tradición o un espectáculo y advirtió de que después volverían las promesas, el ruido y los silencios de siempre.
Un escenario de 50 metros para envolver al público
La edición del 40 aniversario introdujo además uno de los cambios escénicos más importantes de los últimos años: una plataforma de aproximadamente 50 metros de longitud, concebida para integrar el espectáculo dentro del casco y permitir el desarrollo seguro de la pirotecnia y los efectos visuales.
El nuevo formato permitió acercar las escenas al público y culminó con el tradicional Rebotallo, cuando los actores abandonaron el espacio escénico para mezclarse con la multitud entre humo, sangre simulada y otros elementos de la representación.
Más de 350 personas detrás del Perro
Pero probablemente una de las claves de esta edición estuvo fuera del escenario.
Según los datos facilitados por la organización, más de 350 personas participaron de una u otra manera en hacer posible la Suelta: actores, músicos, bailarines, maquilladores, zancudos y numerosos vecinos y vecinas.
El Ayuntamiento destaca especialmente que este año la organización recuperó un modelo asambleario, devolviendo buena parte de las decisiones sobre el espectáculo a las personas participantes y reforzando así uno de los elementos que históricamente han diferenciado al Perro Maldito: ser una creación profundamente vinculada al propio pueblo.
La música en directo contó igualmente con alumnado y profesorado de las Escuelas Artísticas Municipales y miembros de la Parranda Medio Jigo P’al Kilo.
El Perro cumplió 40 años, pero no quiso vivir del recuerdo
La celebración terminó con un gran espectáculo de fuegos artificiales y continuó en la Plaza Tifariti con la verbena de víspera de San Miguel, amenizada por Armonía Show y Un paseo por las Estrellas.
Sin embargo, el mensaje que deja esta 40ª edición probablemente esté antes del último fuego artificial.
Durante cuatro décadas el Perro Maldito ha salido de sus cadenas para sembrar el caos en Valsequillo. Este año utilizó precisamente ese aniversario para darle la vuelta a la historia: el monstruo no vino únicamente a asustar al público. Vino a colocarle un espejo delante.
Y quizá ahí estuvo el verdadero poder del caos.
