Francisco Atta: un secretario de Acción Política relegado a la segunda fila
El dirigente conserva un cargo relevante en Primero Canarias mientras ASBA atraviesa uno de sus momentos más delicados bajo su liderazgo
Francisco Atta fue uno de los primeros dirigentes en incorporarse al proyecto de Primero Canarias. Lo hizo cuando todavía era alcalde de Valsequillo y podía aportar al nuevo partido tres activos importantes: una Alcaldía, una organización veterana y catorce años de poder institucional.
Hoy la situación es muy distinta.
Atta ya no gobierna Valsequillo, ASBA está en la oposición y su presencia en la primera línea de Primero Canarias resulta cada vez más discreta. Conserva, eso sí, un cargo de nombre relevante: secretario de Acción Política.
La pregunta es inevitable: ¿cuánta acción política ejerce realmente el secretario de Acción Política?
Un cargo importante con poca huella pública
Por la propia naturaleza del puesto, Atta debería tener una participación destacada en la definición de la estrategia, las relaciones con otras fuerzas, el discurso político y la preparación electoral de Primero Canarias.
Sin embargo, las principales iniciativas de la formación aparecen encabezadas por Óscar Hernández, Teodoro Sosa o Samuel Henríquez. Son ellos quienes protagonizan las reuniones, explican los acuerdos y ocupan el centro de la escena pública.
Atta está, pero rara vez lidera.
La intervención más clara en la que utilizó expresamente su cargo nacional se produjo el 5 de noviembre de 2025, cuando Primero Canarias difundió su reacción contra la moción de censura de Valsequillo. Más que fijar una estrategia regional, utilizó entonces esa responsabilidad para defender su continuidad como alcalde.
Desde entonces, cuesta identificar una iniciativa relevante del partido impulsada, dirigida o explicada públicamente por él.
De impulsor temprano a una discreta segunda fila
Una imagen reciente resume gráficamente esa evolución.
Francisco Atta aparece sentado en segunda fila, detrás del alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, mientras otros dirigentes ocupan posiciones más visibles.
Una fotografía aislada no establece una jerarquía. Pero sí adquiere valor simbólico cuando coincide con lo que reflejan los comunicados y la agenda pública de la formación.
Atta fue de los primeros en sumarse al proyecto, llegó como alcalde y recibió una de las secretarías más importantes del organigrama. Ahora aparece como un dirigente más, alejado del núcleo que marca la agenda.
Primero Canarias lo mantiene en la dirección, pero no parece situarlo en su primera línea.
ASBA, en sus horas más bajas
La pérdida de visibilidad de Francisco Atta no puede separarse de la situación de ASBA.
La organización que durante años dominó la política municipal de Valsequillo atraviesa uno de sus momentos más delicados. Después de catorce años de Alcaldía, perdió el gobierno mediante una moción de censura y pasó a la oposición.
No se trata solo de haber perdido el bastón de mando. ASBA ha perdido capacidad institucional, centralidad política y control del relato municipal. Y todo ello ha ocurrido bajo el liderazgo de Francisco Atta.
La formación conserva el grupo más numeroso de la corporación, pero afronta una etapa inédita: sin Alcaldía, con su líder anunciando el final de su ciclo municipal en 2027 y sin una sucesión política claramente consolidada.
Por primera vez en mucho tiempo, ASBA parece más preocupada por defender su pasado que por construir una alternativa de futuro.
¿Ascenso político o cargo de compensación?
El nombramiento de Atta como secretario de Acción Política pudo interpretarse como un reconocimiento a su trayectoria y a la temprana incorporación de ASBA al nuevo proyecto.
Pero su escasa presencia posterior permite plantear otra lectura: que el cargo haya servido para conservarlo formalmente dentro de la dirección sin otorgarle un protagonismo equivalente.
No existen pruebas para afirmar que haya sido apartado. Continúa asistiendo a actos y formando parte de la estructura.
Pero una aparición ocasional no equivale a marcar la estrategia de un partido.
El contraste resulta evidente: Atta conserva el título, mientras otros ejercen el protagonismo político que debería acompañarlo.
Un cargo importante en su peor momento político
Francisco Atta llegó a Primero Canarias como alcalde y referente municipal. Hoy lo hace como concejal de la oposición y líder de una organización debilitada.
Ese cambio explica buena parte de su menor peso público.
La incógnita ya no es únicamente cuál es su influencia real dentro de Primero Canarias. También es si será capaz de reconstruir ASBA antes de abandonar la política municipal o si dejará la formación en sus horas más bajas después de haberla dirigido durante la última etapa de mayor poder.
