NATALIA RAMÍREZ y FABIOLA CALDERÍN, ¿JUNTAS?
Antonio Sosa, exmilitante de ASBA y vecino del Valle de San Roque
Analizar el panorama político municipal de Gran Canaria —y más concretamente el eje del Sureste y las medianías, con Valsequillo como epicentro— requiere cruzar coherencia personal, pragmatismo de siglas y supervivencia electoral.
La entrevista de Antonio Morales en La Provincia, semanas atrás, ha venido a verbalizar un secreto a voces: la profunda brecha ideológica y estratégica abierta tras el giro de formaciones históricas de la izquierda nacionalista —como Roque Aguayro en Agüimes— hacia la órbita de Primero Canarias y su sintonía con Coalición Canaria.
El encaje de ASBA en el nuevo tablero político
Centrándonos en el caso de Valsequillo, la confluencia de ASBA —Asociación de Barrios— con este nuevo espacio político genera un escenario de alta tensión, donde Natalia Ramírez parece perder peso dentro de la organización.
Para entender qué hará Natalia Ramírez si Francisco Atta encabeza la lista en coalición con Fabiola Calderín, de Coalición Canaria, hay que recordar el punto de ruptura: Ramírez entregó su acta de concejal a principios de la presente legislatura precisamente por discrepancias manifiestas e insalvables con la gestión y el encaje de Calderín.
Teniendo esto en cuenta, la lógica política y personal nos dicta varias salidas posibles, aunque la opción más lógica —y probable— sería el repliegue táctico y la retirada discreta.
La difícil foto con Fabiola Calderín
Volver a compartir unas siglas o, peor aún, un cartel electoral directo con la persona por la que decidió dimitir hace dos años estando en el gobierno destrozaría cualquier relato de coherencia de cara al electorado de Valsequillo.
La decisión más razonable ya se vislumbra y no es otra que dar un paso al lado definitivo en lo institucional antes de que se formalice la lista. Lo más lógico sería apoyar orgánicamente a las siglas de “su vida”, ASBA, hasta finalizar el proceso de confluencia con Primero Canarias para mantener la fidelidad al bloque, pero negarse en redondo a ir en las listas o asumir cargos de primera línea y, una vez pasadas las elecciones, desaparecer orgánicamente del arco político local.
Pero, ¿cómo lo explicaría? ¿Apelando a la “renovación de perfiles”, al “apoyo al proyecto colectivo por encima de las personas”, a la necesidad de “dar paso a nuevas generaciones” o a “lo ilusionante del proyecto”?
¿Volveremos a escuchar el mismo cuento de toda la vida?
Sobra decir que este argumento no es en absoluto creíble teniendo al mismo de siempre, Francisco Atta, manejando el partido a su antojo y en beneficio propio.
Lo único que conseguiría sería evitar el choque frontal con Fabiola Calderín y, al mismo tiempo, mantener intacta su palabra de no trabajar junto a la edil de Coalición Canaria. Dicho con otras palabras, es lo que vulgarmente se conoce como “escurrir el bulto”.
Las repercusiones del “efecto Morales” en Valsequillo
Las palabras de Antonio Morales en la prensa insular hace poco no son un ataque aislado; son un salvavidas ideológico para los votantes y militantes del Sureste y las medianías que se sienten desorientados ante el viraje hacia el centroderecha de Primero Canarias.
En Valsequillo, esto podrá repercutir de dos maneras.
Lo primero sería la fractura del voto tradicional de ASBA. Al visibilizar Morales que la esencia original —clase trabajadora, izquierda canaria, autonomía local— se está perdiendo en favor de las alianzas con Coalición Canaria, una parte del electorado histórico de ASBA se sentirá legitimada para buscar alternativas de progreso fuera de la confluencia. Y ese voto del desencanto lo está esperando VOX con los brazos abiertos, ya que tendrá en el electorado tradicional de ASBA su mayor granero de votos.
La presión sobre Francisco Atta
Lo segundo sería la presión extrema sobre Francisco Atta. El “dueño” de ASBA se encuentra en la difícil tesitura de justificar una alianza con sus rivales históricos locales para mantenerse en el mapa de la nueva estructura insular, sabiendo que el gran referente del nacionalismo progresista de la isla, Morales, les ha puesto la cruz.
En consecuencia, y considerando el pasado reciente, la decisión más lógica, digna y predecible para Natalia Ramírez es actuar de pararrayos de su propia coherencia: apoyar las siglas desde la barrera orgánica durante la precampaña y consolidar su retirada de la primera línea municipal una vez Fabiola Calderín irrumpa como número dos en una candidatura conjunta de Primero Canarias y Coalición Canaria cara a las municipales de mayo de 2027.
Coherencia política o gimnasia discursiva
Cualquier otra opción que implique compartir mesa, foto y cartel con Fabiola Calderín obligaría a realizar una gimnasia mental y discursiva tan extrema que el electorado difícilmente la compraría.
En política se ven burros volando, sí, pero rara vez aterrizan de pie.
Solía decir doña Natalia Ramírez aquello de…
“Los cadáveres políticos que quedan por el camino solo son DAÑOS COLATERALES”.
