La mezquindad de ir contra lo que es bueno para todos
El alcalde de Valsequillo defiende la coherencia política como eje central de su gestión municipal y acusa a ASBA de intentar frenar el nuevo modelo de gestión de la piscina municipal
Redacción | El Naciente Digital
Publicamos la siguiente columna de opinión remitida a este medio por El Naciente Digital, firmada por su redacción, en relación con el debate político surgido en torno al nuevo modelo de gestión de la piscina municipal de Valsequillo.
La política municipal debería tener una regla sencilla: aquello que es bueno para el pueblo debe salir adelante, lo proponga quien lo proponga. Sin embargo, en Valsequillo vuelve a imponerse una vieja forma de entender la oposición, basada más en obstaculizar que en aportar.
Las alegaciones presentadas por ASBA contra el pliego de gestión de la piscina municipal no han sido, a juicio del grupo de gobierno, más que un intento de paralizar una propuesta beneficiosa para el municipio. La paradoja es evidente: el informe económico que ahora se cuestiona sería el mismo que la actual oposición presentó en su momento cuando tenía responsabilidades de gobierno.
Coherencia frente a bloqueo
Durante el reciente pleno extraordinario, el alcalde de Valsequillo, Juan Carlos Hernández Atta, defendió con firmeza las decisiones adoptadas por la corporación local y quiso situar el debate en el terreno de la coherencia política.
El regidor recordó que su acción de gobierno se basa en una máxima clara: apoyar todo aquello que sea positivo para Valsequillo, sin importar el color político de quien lo haya impulsado.
“Desde el primer día que entré en política a mí siempre me ha guiado una máxima: lo que es bueno para Valsequillo, es bueno lo haga quien lo haga”, afirmó Hernández Atta durante la sesión plenaria.
Esa frase resume una manera de gobernar que contrasta con determinadas actitudes partidistas. Porque un municipio no puede avanzar si cada expediente se convierte en una batalla de siglas, ni si las decisiones se valoran en función de quién las firma y no de a quién benefician.
La piscina municipal, un servicio necesario
La piscina municipal de Valsequillo no es un capricho ni un asunto menor. Es una instalación con una función deportiva, social y de salud pública. Su correcta gestión afecta a familias, usuarios, clubes, mayores, niños y vecinos que necesitan que el servicio funcione con garantías.
Por eso resulta difícil justificar que se intente frenar un expediente que busca dar estabilidad a una instalación necesaria para el municipio. Más aún cuando los argumentos económicos utilizados para cuestionarlo chocan con el hecho de que el propio planteamiento económico ya habría sido asumido anteriormente por quienes hoy lo impugnan.
El debate, por tanto, no está solo en el pliego. Está en la credibilidad política de quien ayer defendía una cosa y hoy parece combatirla por el simple hecho de estar en la oposición.
Lo importante es Valsequillo
Hernández Atta insistió en que el color político de las propuestas no debe ser un obstáculo cuando lo que está en juego es el interés general. En sus palabras, “no importa de qué partido venga la proposición” ni “quién puso la primera piedra”; lo importante es saber si una medida mejora la vida de los vecinos.
Esa debería ser la vara de medir de cualquier responsable público. No la revancha, no el cálculo partidista, no el desgaste del adversario, sino el beneficio real para el pueblo.
El alcalde también recordó que su equipo ya apoyaba esta línea de actuación cuando estaba en la oposición y que mantiene ahora la misma posición desde el gobierno. Para Hernández Atta, eso es precisamente gobernar con coherencia: defender lo mismo antes y después, siempre que sea bueno para Valsequillo.
Una oposición contra sus propios planteamientos
La posición de ASBA deja una pregunta inevitable: si el informe económico era válido cuando gobernaban, ¿por qué ahora deja de serlo?
La respuesta parece más política que técnica. Y ahí es donde la crítica se vuelve más dura. Porque oponerse a un proyecto por razones fundadas forma parte del juego democrático; pero intentar bloquear una solución que antes se aceptaba, simplemente porque ahora la impulsa otro gobierno, entra en el terreno de la mezquindad política.
Valsequillo necesita altura de miras. Necesita que sus representantes sean capaces de distinguir entre el debate legítimo y el bloqueo interesado. Y necesita, sobre todo, que los servicios públicos no queden atrapados en estrategias partidistas.
Hacer pueblo
El grupo de gobierno sostiene que los avances logrados durante estos meses no son fruto de la casualidad, sino consecuencia del trabajo desarrollado desde el inicio del mandato. La aprobación del nuevo modelo de gestión de la piscina municipal se presenta así como un ejemplo de esa línea política: desbloquear expedientes, tomar decisiones y priorizar el interés general.
En un municipio donde demasiadas veces los problemas se eternizan, la ciudadanía espera soluciones. Y la piscina municipal es uno de esos asuntos en los que no caben más excusas.
La política útil no consiste en impedir que el otro gobierne, sino en permitir que el pueblo avance. Si una medida es buena para Valsequillo, debería ser apoyada venga de donde venga. Lo contrario no es oposición responsable; es poner el interés partidista por encima del interés común.
Y eso, sencillamente, Valsequillo no se lo puede permitir.
