Valsequillo reconoce a 19 personas que han dejado su huella en la historia del municipio
El Teatro Cronista Oficial Jacinto Suárez Martín acogió el acto solemne de entrega de los títulos de Hijos e Hijas Predilectos y Adoptivos de Valsequillo, incluidos varios reconocimientos a título póstumo, dentro de las Fiestas y Feria de San Miguel 2026.
Valsequillo de Gran Canaria rindió homenaje a 19 personas cuyas trayectorias forman ya parte de la historia social, cultural, educativa, deportiva, religiosa y económica del municipio.
El acto, celebrado en el Teatro Cronista Oficial Jacinto Suárez Martín, dio cumplimiento al acuerdo adoptado por unanimidad por el Pleno municipal el 30 de julio de 2026 para la concesión de estos honores y distinciones.
Familiares, representantes de la Corporación y vecinos y vecinas acompañaron a los homenajeados en una ceremonia concebida como un reconocimiento público a quienes, desde ámbitos muy diferentes, han contribuido a construir Valsequillo.
Siete Hijos e Hijas Predilectos
El primer bloque estuvo dedicado a los títulos de Hijos e Hijas Predilectos.
Concepción Martel Suárez, “vocación”, conocida como la señorita Tita, fue reconocida por toda una vida dedicada a la enseñanza y a la formación de generaciones de Valsequillo.
Cristóbal Déniz Hernández, “escucha”, obispo auxiliar de la Diócesis de Canarias, recibió la distinción por su trayectoria eclesiástica y su vocación de servicio.
Francisco Miguel Gil Vega, “dedicación”, fue homenajeado por su permanente entrega al deporte, a la vida social, a sus vecinos y vecinas y a las tradiciones del municipio.
Teodora Suárez Peña, “pionera”, fue distinguida por su trayectoria y por su condición de pionera en la participación pública de la mujer, además de por su compromiso con las tradiciones, la cultura y el folclore.
Antonia Jesús Monzón Santana, “entrega”, recibió el reconocimiento por su labor pionera en la educación infantil y su dedicación a generaciones de niños, niñas y familias.
José Antonio Peñate Sánchez, “servicio”, fue distinguido por su trayectoria de servicio público y su compromiso con el bienestar y la transformación social de Valsequillo.
El bloque lo completó Maximino Monzón Mayor, “talento”, por su trayectoria académica, docente e investigadora y su contribución a la ciencia y a la formación universitaria.
Tres reconocimientos a título póstumo
La memoria ocupó también un lugar destacado durante la ceremonia.
Manuel González Santana, Manolito el Cartero, “compromiso”, recibió a título póstumo el reconocimiento por toda una vida de servicio a los vecinos y vecinas y por su contribución a mantener comunicadas a las familias del municipio.
Teresa López Rodríguez, la Hilandera, “tradición”, fue distinguida por su dedicación a la artesanía tradicional y por su labor en la conservación y transmisión del patrimonio y las tradiciones de Valsequillo.
También recibió el título a título póstumo Teresa Muñoz Mayor, “humanidad”, practicante, por una vida dedicada al servicio de los demás y por su vocación y entrega profesional.
Los correspondientes reconocimientos fueron recogidos por sus familiares.
Quienes llegaron y también hicieron de Valsequillo su pueblo
La ceremonia continuó con la entrega de los títulos de Hijos Adoptivos, destinados a reconocer a personas que, pese a no haber nacido en el municipio, construyeron en él una relación profunda y dejaron su propia huella.
Nicolás Alfredo Velázquez Santana, “constancia”, fue distinguido por su compromiso con la vida social y religiosa del Valle de San Roque y por su generosa labor en favor de la comunidad.
El entrenador Juan Viera Padrón, “formación”, recibió el título por su dedicación al deporte base y por haber formado a generaciones de jóvenes transmitiendo valores de esfuerzo, respeto, disciplina y compañerismo.
El humorista gráfico, ilustrador y comunicador Juan Jesús Verdú Medina, “coherencia”, fue reconocido por su trayectoria profesional y por su contribución a la vida cultural, educativa y social de Valsequillo.
Andrés Sarmiento Quintana, Pepito el Sepulturero, “generosidad”, recibió la distinción por su vocación de servicio, humanidad, cercanía y dedicación a las familias del municipio.
También fue distinguido Román Altuna, “altruismo”, por su contribución al desarrollo económico y social de Valsequillo, el impulso al empleo y al tejido empresarial.
Bartolomé Eugenio Robaina, “inconformismo”, completó este bloque por su trayectoria al servicio de la educación y la divulgación del conocimiento y por la huella dejada en varias generaciones.
El recuerdo de Elvira, Ángel y Adolfo
Los últimos reconocimientos de la noche estuvieron dedicados a tres Hijos Adoptivos a título póstumo.
Elvira Cayetana Baquero Rodríguez, “liderazgo”, fue reconocida por su trayectoria al servicio de la educación y de la vida pública de Valsequillo y por su vocación de servicio.
El sacerdote Ángel Rodríguez Hernández, “vitalidad”, recibió el reconocimiento por su intensa labor pastoral y social, especialmente por su dedicación a la juventud, a las familias y a la comunidad.
El periodista y escritor Adolfo Santana Sánchez, “identidad”, fue distinguido por su trayectoria como comunicador y divulgador de la cultura canaria y por su contribución a preservar y difundir las tradiciones, la historia y la identidad de Canarias.
La voz de quienes recibieron el reconocimiento
Concepción Martel Suárez intervino en representación de los Hijos e Hijas Predilectos y puso el acento en el significado especial que supone recibir el reconocimiento del propio pueblo.
Durante su intervención recordó también que detrás de cada trayectoria existen familias, compañeros, amigos, maestros y muchas personas que han acompañado el camino de quienes reciben una distinción.
Juan Jesús Verdú Medina tomó posteriormente la palabra en nombre de los Hijos e Hijas Adoptivos y recurrió al verso y al humor para expresar el sentimiento de quienes llegaron desde otros lugares y terminaron convirtiendo Valsequillo en su hogar.
La música estuvo igualmente presente con la actuación de Maricarmen Segura y Larisa.
Un pueblo hecho con las manos de su gente
El alcalde de Valsequillo, Juan Carlos Hernández, cerró el acto con una intervención centrada en las personas que, generación tras generación, han ido construyendo el municipio.
Pidió a los asistentes que miraran sus propias manos antes de resumir en una imagen buena parte del significado de la ceremonia:
«Valsequillo es un pueblo hecho con las manos de las personas como ustedes, con las manos de las personas que nos precedieron».
A partir de ahí recordó las manos que levantaron plazas, iglesias, casas y caminos; las que trabajaron los bancales y cultivaron la tierra; las que prepararon alimentos, cuidaron, abrazaron y ayudaron a otros a levantarse.
Manos, en definitiva, de hombres y mujeres que durante generaciones han dado forma al carácter y a la identidad de Valsequillo.
El alcalde incidió además en que los pueblos se construyen con personas que trabajan, enseñan, cuidan, crean, emprenden, ayudan y acompañan, cada una desde su responsabilidad y desde su ámbito de actuación.
19 personas, 19 palabras
En uno de los momentos finales de su intervención, Hernández condensó cada trayectoria en una sola palabra, las mismas que acompañaron a cada uno de los homenajeados a lo largo del acto y que resumen, de alguna manera, el motivo de cada reconocimiento.
El alcalde cerró esa relación con una frase que sintetizó el sentido de la ceremonia:
«19 personas, 19 palabras. Y detrás de cada palabra, una vida».
Una vida y una trayectoria que, desde ámbitos muy diferentes, han contribuido a escribir una parte de la historia de Valsequillo.
El acto concluyó con la tradicional fotografía de familia de los homenajeados, sus representantes y las autoridades municipales.
📲 Sigue toda la actualidad de Valsequillo también en nuestro canal de WhatsApp:
https://whatsapp.com/channel/0029Vb9AiJuKgsNphtjiRr0w
